La Ley 21.719 moderniza la protección de datos personales en Chile, reemplazando el régimen de la Ley 19.628, y entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026. Crea además una autoridad con capacidad de fiscalizar y sancionar: la Agencia de Protección de Datos Personales.
Su alcance es más amplio de lo que muchas empresas suponen. No aplica solo a quienes venden a consumidores finales: cualquier organización que trate datos de clientes, trabajadores, postulantes o contactos de proveedores está dentro. En la práctica, eso es casi cualquier empresa formal.
La Ley 21.719 en resumen
- Qué regula
- Cómo cualquier persona u organización recoge, usa, guarda, comparte y elimina datos personales. Moderniza el régimen de la Ley 19.628.
- Desde cuándo
- 1 de diciembre de 2026. Hay un proyecto en el Senado para postergarla un año, pero mientras no se apruebe, la fecha vigente es esta.
- A quién aplica
- A cualquier empresa que trate datos de clientes, trabajadores, postulantes o contactos de proveedores.
- Quién fiscaliza
- La Agencia de Protección de Datos Personales, que puede investigar y sancionar.
- Qué exige
- Base legal para cada tratamiento, transparencia, atender los derechos de los titulares, medidas de seguridad, contratos con quienes tratan datos por la empresa y reporte de vulneraciones.
- Multas
- Hasta 5.000 UTM las leves, 10.000 UTM las graves y 20.000 UTM las gravísimas (art. 35).
Los dos artículos que mueven el negocio
- Artículo 14 quinquies — medidas de seguridad
- Obliga a implementar medidas técnicas y organizativas apropiadas, con mención expresa a seudonimización, cifrado, capacidad de restauración y verificación periódica de su eficacia. La carga de probar que esas medidas existen recae sobre tu empresa, no sobre quien reclama.
- Artículo 15 bis — encargados del tratamiento
- Exige contrato escrito con cada tercero que trate datos por tu cuenta, prohíbe subdelegar sin autorización escrita y establece responsabilidad solidaria. Es la cláusula exacta que un banco, una aseguradora o un operador regulado te va a pedir acreditar antes de seguir trabajando contigo.
La ventana real no es la que parece
Durante los primeros doce meses de vigencia, ante una infracción de una empresa de menor tamaño, la Agencia puede optar por una amonestación escrita en lugar de multa (artículo sexto transitorio). Leído rápido suena a que hay un año de gracia, y esa lectura es la que genera el retraso más costoso.
Esa gracia cubre la multa propia. No cubre la exigencia contractual: tus clientes grandes no están sujetos al mismo plazo y, como el artículo 15 bis los hace solidariamente responsables por lo que hagan sus encargados, van a trasladarte el requisito antes de diciembre, no después.
Pasado ese año, o fuera de ese caso, las multas llegan hasta 5.000 UTM en infracciones leves, 10.000 en graves y 20.000 en gravísimas. Si una empresa que no es de menor tamaño reincide en una infracción grave o gravísima, la multa puede llegar al 2% o 4% de sus ingresos anuales (art. 35), y ante infracciones gravísimas reiteradas en 24 meses la Agencia puede suspender el tratamiento de datos hasta por 30 días (art. 38). Conviene no confundir la UTM con la UF: son unidades distintas y de valor muy distinto.
Por dónde se empieza
El primer paso es un inventario real: qué datos personales maneja la empresa, de quién, para qué y con qué base legal. Sin ese mapa no se puede evaluar nada más, y suele revelar tratamientos que nadie tenía identificados — la planilla de postulantes, el CRM, los grupos de WhatsApp con clientes.
El segundo es revisar los contratos vigentes con cualquier proveedor que procese datos por tu cuenta: hosting, correo, CRM, WhatsApp Business, contabilidad externa. La pregunta concreta es si ya incorporan la cláusula del artículo 15 bis o si hay que renegociarlos, y eso toma meses cuando el proveedor es grande.
El tercero es evaluar si corresponde una evaluación de impacto bajo el artículo 15 ter, que aplica cuando hay datos sensibles o tratamiento a gran escala. Ninguno de los tres pasos se resuelve con una plantilla genérica: dependen de qué datos maneja tu empresa y con quién los comparte.
Cumplimiento de la Ley 21.719: lo que una empresa tiene que tener
Cumplir la ley no es un documento: es poder mostrar, ante la Agencia o ante un cliente, que cada una de estas piezas existe y funciona.
- Inventario y base legal (arts. 12 y 13)
- Qué datos se tratan y, para cada uso, si hay consentimiento u otra base que la ley permita.
- Política de tratamiento publicada (art. 14 ter)
- En el sitio web, con fecha y versión, quién es el responsable y un canal de contacto.
- Canal para los derechos de los titulares (arts. 4° y 11)
- Acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y bloqueo. La empresa tiene 30 días corridos para responder, prorrogables una vez por otros 30.
- Medidas de seguridad con evidencia (art. 14 quinquies)
- Las que se explicaron más arriba. La carga de probar que existen y funcionan es de la empresa.
- Contratos con los encargados (art. 15 bis)
- Un contrato escrito con cada proveedor que trata datos por cuenta de la empresa.
- Procedimiento de reporte de vulneraciones (art. 14 sexies)
- Avisar a la Agencia sin demoras indebidas cuando hay riesgo para los titulares, y llevar un registro. Si se afectan datos sensibles, datos de menores de 14 años o datos financieros o comerciales, también hay que avisar a cada titular. Esta pieza se conecta con el plan de respuesta a incidentes.
- Evaluación de impacto, cuando corresponda (art. 15 ter)
- Se hace antes de empezar un tratamiento que pueda implicar alto riesgo para los titulares. Es obligatoria, entre otros casos, en el tratamiento masivo o a gran escala, en la elaboración de perfiles con efectos significativos y en el monitoreo sistemático de zonas de acceso público.
- Modelo de prevención de infracciones, opcional (arts. 49 a 51)
- Es voluntario e incluye designar un delegado de protección de datos. Si está certificado por la Agencia, cuenta como atenuante ante una sanción (art. 36).
Cómo se relaciona con la Ley 21.663
Son leyes distintas y se confunden seguido. La 21.719 protege datos personales y su autoridad es la Agencia de Protección de Datos; la 21.663 protege la continuidad de servicios esenciales y su autoridad es la ANCI. Una empresa puede estar sujeta a ambas, a una o a ninguna.
En la práctica se refuerzan: un incidente que compromete un sistema con datos personales puede gatillar obligaciones bajo las dos, con plazos y destinatarios diferentes. Por eso conviene que el plan de respuesta a incidentes contemple ambos caminos desde el principio.
Dónde suele aparecer primero
Dónde suele aparecer primero
Una empresa de servicios con 90 trabajadores recibe de su cliente principal, un banco, un anexo contractual con las cláusulas del artículo 15 bis: obligación de notificar incidentes, prohibición de subdelegar sin autorización, y derecho de auditoría.
Al revisarlo aparece el problema real: la empresa subcontrata el soporte de su CRM a un tercero, sin contrato de tratamiento de datos y sin haberlo informado nunca. Firmar el anexo tal cual la dejaría en incumplimiento desde el día uno.
La ley no se sintió como una multa. Se sintió como un contrato que no se podía firmar hasta ordenar la cadena hacia abajo.
Lo que la gerencia tiene que decidir
El cumplimiento de la 21.719 se decide en la mesa de gerencia, no en el área técnica: son decisiones sobre contratos, responsabilidades y presupuesto.
- 01
¿Quién responde por los datos personales en la empresa?
Necesita un nombre y una línea de reporte. Sin eso, la obligación de acreditar medidas queda repartida entre TI, legal y operaciones, que es como decir que no está en ninguna parte.
- 02
¿Qué contratos hay que renegociar y con qué prioridad?
Los proveedores que tratan datos por tu cuenta necesitan la cláusula del artículo 15 bis. Con proveedores grandes ese trámite toma meses, así que el orden importa más que la velocidad.
- 03
¿Se espera al plazo o se adelanta?
La amonestación del primer año aplica a la multa, no a la exigencia de tus clientes. Si tu cartera tiene bancos, aseguradoras o empresas reguladas, la fecha que manda es la de ellos.
- 04
¿Qué presupuesto se asigna y a qué?
El grueso del esfuerzo inicial es legal y organizativo —inventario, contratos, procedimientos— más que tecnológico. Presupuestar solo herramientas es el error más frecuente.
Cómo lo abordamos en Brumaz
Cómo trabaja Brumaz este concepto
El Diagnóstico Brumaz cruza la situación de la empresa contra las obligaciones concretas de esta ley y entrega la brecha priorizada. Para brechas más profundas que las que cubre el servicio mensual, la adecuación a la Ley 21.719 existe como servicio especializado, cotizado según alcance.
Ver el flujo completoRecibe esta guía en PDF
El mismo contenido, con formato para leerla en el celular, imprimirla o compartirla con tu equipo. Te llega por correo en un minuto.
Preguntas frecuentes
¿Le aplica a una empresa que no vende a consumidores finales?
¿Basta con publicar una política de privacidad en el sitio?
¿Qué pasa si un proveedor mío incumple?
Fuentes
Este contenido es informativo y no constituye asesoría legal ni técnica personalizada.

Sobre el autor
Fundador, Brumaz
Once años en redes, infraestructura y seguridad. Esa base técnica es la que sostiene la dirección de riesgo: no recomienda un control que no sepa verificar, ni pide evidencia que no sepa leer.
- Ingeniero Civil en Telecomunicaciones (Universidad de Concepción)
- Diplomado en Data Science (Universidad Adolfo Ibáñez)
- Certificaciones en ciberseguridad y en soluciones Fortinet y WatchGuard
- Implementador de Sistemas de Gestión Integrados usando Inteligencia Artificial (Diplomados en Ciberseguridad)
Seguir leyendo
- CumplimientoQué es la Ley 21.663 y por qué alcanza a quien no es OIV
- CumplimientoQué es un cuestionario de seguridad y cómo se responde sin improvisar
- BlogEl Gobierno pide un año más para la Ley 21.719: qué cambia para tu empresa y qué no
- BlogLas dos leyes que te van a exigir controles antes de diciembre de 2026