Según el informe Sophos 'The State of Ransomware in Chile 2025', un 46% de los ataques que afectan a empresas chilenas explota vulnerabilidades técnicas ya conocidas — la causa técnica más común. Pero la causa más citada no es técnica: un 55% de los responsables de TI encuestados en Chile reconoce que el ataque se originó en una brecha de seguridad que la propia organización ya sabía que tenía, antes de ser atacada.
La Agencia Nacional de Ciberseguridad estima que aplicar medidas básicas reduce hasta 70% del riesgo. Esa es la brecha comercial más honesta que existe hoy en ciberseguridad para medianas empresas: la mayoría del riesgo no se reduce con herramientas sofisticadas, se reduce con disciplina operativa sostenida en el tiempo.
El costo de no hacerlo
El 56% de las empresas chilenas afectadas por ransomware terminó pagando el rescate, con un pago promedio de US$675.000 y un costo total de recuperación de US$1,2 millones. El costo promedio de una brecha en Chile ronda los US$4,88 millones. Frente a esos números, invertir en gestión de vulnerabilidades y parcheo no es un gasto de cumplimiento — es la decisión financiera más rentable que puede tomar el área de TI de una mediana empresa.
El orden importa más que la lista
Autenticación multifactor (MFA) en todos los accesos administrativos y remotos, antes que cualquier otra inversión. Respaldo verificado — no basta con que exista, hay que probar que se puede restaurar. Gestión de parches con calendario fijo, priorizando lo expuesto a internet. Y recién después, EDR y monitoreo continuo, que sin los tres puntos anteriores resueltos generan alertas sobre una base que ya está comprometida.
El error más común no es la falta de herramientas, es tratar la seguridad como un proyecto que se cierra una vez, en vez de un proceso que se revisa cada mes. Un dashboard que muestra el estado real de estos controles — no un informe que se lee una vez y se archiva — es la diferencia entre saber que estás protegido y creer que lo estás.
Fuentes
Este contenido es informativo y no constituye asesoría legal ni técnica personalizada.



